jueves, 29 de diciembre de 2011

SALUDO DE FIN DE AÑO!!

Somos Cassandra y La Pepa...

Pasamos por aquí (obligadas) a decirles que este año ha sido maravilloso!! (horroroso)...

Primero, porque nací. Segundo, porque me salvaron de morir. Tercero, porque encontré un hogar (sí, el mío) y una familia (ppppfffff). Y cuarto ¡¡porque sí!! (tanta alegría me da como un poquito de náuseas ¿a ustedes no?)

Desde nuestra casita, a un día de terminar el año, deseamos para ustedes que el 2012 venga ¡de pelos! (a propósito, estoy pelechando bastante estos últimos días), llenísimo de alegrías (tal vez por eso boté tres bolas de pelos... mmm). Que renazcan, los salven, y encuentren la compañía que los haga sentir "en casa". Que nada logre que se rindan, ni la soledad, ni el dolor, ni el hambre, ni los perros enojones. Porque cualquier día, sin pensarlo, la vida viene y les da una sorpresa, los agarra del lomo y los pone en un camino nuevo. Como a mí. LA PEPA.

Feliz Año (fin)
¿cómo que es muy poco? ¿por qué tengo que escribir más?.... Tssss.... Bueno, bueno... Feliz Año Nuevo para todos. En especial para los que no tiran cuetes, ni abandonan animalitos. Les confieso que tan malo el año no fue. Igual es lindo tener con quién pelea.... ejem... digo... compartir, y no quedarse sola todo el día. Alguien a quien tomarle el agua, perseguir, hacer rabiar. Una especie de enemiguito puertas adentro. Ya no sé si me gustaría que la Pepa se fuera, "mal que mal" hace la pega de regalonear con la mami y así no me persigue tanto a mi.
Parece que a esto de ser varios que aunque se peleen permanecen unidos le llaman una "familia". 
Pues mi familia les manda un tremendo saludo, que terminen excelente el año, no manejen si ven borroso y ¡FELIZ 2012! ("feliz" porque en mi casa no creemos que el mundo se acabe... pero para los que creen, mi más sentido pésame...). CASSANDRA.

para conocer la historia de la Pepa, pincha aquí: http://gatacassandra.blogspot.com/2011/12/la-pepa.html

LA PEPA

(SEGÚN La Pepa)

No recuerdo dónde nací, pero sí que estuve entre gatos grandes que me robaban la comida, durante varios días. Mi ojito empezó a ver borroso, después se enfermó, me dolió y se apagó.
Unas personas buenas (entre ellas mi Eli), me tomaron a la fuerza y me encerraron en un lugar en que había un médico. Iban, según escuché, a operarme para no tener bebés. Yo no quería tener hijitos aún, pero menos quería que me hicieran doler, así que me escapé. Estuve varias semanas escondida, comiendo plantas y saliendo a las 10 de la noche para cruzar al mall a buscar restos de lo que fuera.
Una noche, a las 10, salí. Y de un ¡zuácate! me agarraron unos maleantes en una caja como rehén… Me puse toda nerviosa, hasta que me di cuenta que era mi tía Yuli que me había ido a rescatar!!! Me regresaron a la veterinaria, la operación no me dolió nada, y me pintaron la guatita de morado, jé, qué divertido. Me curaron la herida grande del lomo y me llevaron a la casa de la linda Jocelyn.
Allí estuve, feliz, hasta que un día, me metieron a la fuerza en un bolso con ventanas. En mi desesperación me dañé la nariz y tuvieron que pasar a ponerme un remedio que me atontó. Así, a media tranca, llegué a una casa que está arriba de otras casas, todas amontonadas una sobre otra. Me soltaron allí; me asusté, corrí y fui a dar arriba del refrigerador…

Después de una noche durmiendo en la loggia, resultó que una gata loca estaba esperando para pegarme. Se llama Cassandra, es pelicolorada y mal genio, trató de asustarme por tres meses, pero ya está cediendo. Es medio obsesiva compulsiva la pobre, y huraña. Rabiosa, mañosa y desconfiada ¿que cómo sé? porque resultó que esa casa, era la mía. Yo no sabía. Mi mami tampoco. Ella me miraba y me decía "Pepita ¿te quieres quedar aquí?" Pensaba que yo sufría porque la Cassandra me aforraba tupido y parejo. Pero yo lo pasaba bien. Cuando la Cass me dejó el rasguño en la nariz, le dejé una uña incrustada abajo de la oreja.
Así que hace un tiempo decidimos con mi mami que me quedaba para siempre (parece que fue un día que hicimos la siesta y yo le puse mi manita en su pierna).
Amo a mi mami. Me habla y yo me derrito... se me cierra el ojo y pongo mi ronroneo en automático. Me gusta todo, menos que me tome y que me meta el dedo al ojo (ella dice que es para limpiarlo, pero yo prefiero que me lo deje así).

No sé por qué mi mami a veces me mira como con penita. Yo lo paso a todo dar!! Hago deporte con mis pelotas saltarinas, todos los días tengo mi plato lleno de comida, me regalonean con alimento blando, ¿me? regalaron una gatera (¿o fue que me la adueñé?), tengo un sillón para mí sola y un baño privado "de lo más que hay". Para mí que se acuerda de otra gatita, una que haya sufrido o algo. En cambio yo, disfruto todo... las plantas que me como, las paredes que rasguño, los maceteros que boto, los sustos que le doy a la Cassandra.

Les muestro una foto para que me conozcan. Y los dejo porque estoy hipnotizada por una pollila que está en la pared... 



(SEGÚN Cassandra)

Era una fría mañana de invierno.... Bah!, no... eso suena trágico pero en realidad era Septiembre, cerquita de los días con olor a parrilla, y por la tarde. La mami estaba toda cocoroca porque iban a llegar no sé quiénes. Y llegaron. Dos niñas y un bolso con ventana... mmmm.... me acerqué y ¡guacs!... había un gato.
Yo tendré memoria de corto alcance pero recuerdo clarito que decían "veamos si se acostumbra"... "cualquier cosa, llámame y la vengo a buscar al tiro"... ¡¡y se fueron!!
Resultó que el gato era gata, gris ratón, patas flacas y colilarga... Lo primero que me causó desconfianza fue esa mirada con el ojo siempre cerrado... La mami me explicó después que lo perdió cuando era chiquita... ¿cómo alguien va a perder un ojo? ¿que acaso no se fija donde lo deja?
Por más que le grité, le bailé, le aforré, me enojé, no conseguí que llamaran para que la vinieran a buscar "al tiro". Me sacó de mis casillas cuando la ví jugar con mi ratoncito de peluche a cuerda... ¡qué rrrrabia! (y no acepto críticas gratuitas sólo porque yo no lo usaba).
La flacuchenta mal encachá, alias "La Pepa", se quedó y para embromarla más, aprendió todas mis técnicas maléficas. Me asusta, me persigue, ¡¡me estresaaaa!!
Toditos los días invento una nueva estrategia para aburrirla, asustarla y convencerla de que se vaya, pero hasta ahora no han dado resultado. Lo malo es que en tres meses, de chicoca patiflaca se convirtió en una gordita robusta ... Sospecho que si no logro mi objetivo a la brevedad, tendré que fondearme o hacerle creer que somos amiguis para que no me torture de vuelta.
Odio su manera de ser. Tan sociable, tan juguetona... ¡puaj! Lo bueno, es que en la noche la encierran y duerme aparte. Lo malo, es que se adueñó de la cama de la mami y nunca más me pude subir (excepto cuando duerme, ver punto anterior).
No me da rabia que se tome mi agua, pero sí que se me meta a la caja de arena cuando yo estoy cerca (ahí la saco). Pero hay que reconocer que desde que llegó me dan comida blanda todos los días para puro degustar ¿o tendrá algo que ver que por esos días el Vete me recetó un remedio? Mmmmm...

miércoles, 6 de abril de 2011

Mani... ¿¿¿cure???

El viernes casi casi oscureciendo, mi comida desapareció. Por más que maullé, ronroneé, y paré la cola, la mami no me lo buscó.... hummm. Esa noche me la pasé avisando que se habían robado mi plato a punta de maullidos y saltos ornametales sobre la cama.


En la mañana, insistí en el asunto hasta que me cansé (literal), y cuando me acosté a descansar, ví cómo la mano de la mami se venía sobre mi lomo y ¡ZAS! me agarró de rápido, que ni pude arrancar. Me acercó a la caja (que ya estaba patas arriba, como le enseñó una veterinaria traidora) y me agarré con todas las uñas de la pared, y separé las patas traseras y le enterré una garra en el hombro, pero nada. Es puro luchar por el honor, porque siempre termina metiéndome en la caja.

Nos fuimos en el auto, y me explicó que íbamos a que me bañaran, cortaran las uñas y..... Naaa, no sé, yo no pongo tanta atención. Llegamos al sucucho de mi doc y me hice la buenita como siempre, aunque me quedé con el nudo en la garganta de ver que me mami se iba y me dejaba ahí donde nadie me quiere (bueh, después de mi estadía post terremoto, en que los mordí a todos, ejé).


Muerta de hambre como estaba, me pusieron una agujita y al rato, no supe más. Me fuí despertanto de a poco, con las patas como de lana y los ojos desenfocados, la pucha que veía nublado. Tenía un hambre que ni les cuento pero no sabía ni cómo me llamaba. A las horas, llegó una flaca borrosa a buscarme. Yo creo que de venganza por los mordiscos del año pasado, la veterinaria le dijo a la mami (esa resultó ser la flaca) que no podía comer hasta el oooootro día. Más encima de regreso a la casa (les aviso que lo que viene no es grato) me hice pipí... fue una mezcla del mareo, el susto, y la felicidad de ver a la mami. Pero me embetuné toda mi pinta "wash and wear" recién estrenada. Y rematé con náuseas, qué mal día.

En fin, se me pasó el aturdimiento y me empecé a contar los deditos (uno nunca sabe, hay que revisarse).... Uno, dos tres cuatro, cinco..... diez, once.... dieciocho y diecinueve... ¿? Uno, dos, tres...... dieciocho y diecinueve!!!!! ¿diecinueve? ¡¡santas sardinas!! Les juro que me fuí con 20 dedos y volví con 19... aunque después de investigar bien, lo que me faltaba no era el dedo, sino la uña... A cambio, me dejaron dos nudos de hilo plástico y una costra (preferiría mi uña deforme de vuelta, era harto más sentadora).

La cosa es que, pasé tres días con fiebre en las orejas y han estado a punto de ponerme uno de esos collares de la vergüenza que parecen antena parabólica, para que no me urguetee el forado que me dejaron en la pata de atrás, pero me he salvado.

Hasta ahora :S