martes, 1 de junio de 2010

El mejor invierno de mi vida

No sé si sabían (allá ustedes si no se cultivan lo suficiente) que los gatos buscamos calorcito a riesgo de nuestra propia integridad incluso, en lugares como la parte de atrás del refri, la centrífuga, adentro de la cama cuando no están. Ops ¿eso lo escribí?

Bueno es por eso que NO HAY nada mejor que una abuelita. No por los añuñucos (esos me cargan), no por la comida, no por el lugar: por la estufa.

¡No saben lo que es! ¿O yo no sabía lo que era? (con una mami austera, es una experiencia escurridiza) esa exquisitez de pasar un invierno transpirando de tanto calor.
Mi abueli tiene una súper estufa, seguramente de última generación -porque yo la encuentro estupenda- con un cilindro de fuego al centro y "es a parafina".... Aaaaaahhh.... apuesto que ni sabían que existían.... Yo no sabía. Seguro mi "abue" es la única que la tiene. Bueno, esa maravilla de la tecnología moderna está prendida por las tardes a todo dar en su casa y se me separan los pelos de tanto calor cuando me tiendo al frente ¡Ufff! Como si fuera poco, la abue tiene calienta-cama (y lo prende, que es la parte interesante). Y una estufa en la cocina. Y otra en el baño de las que tiran aire.

Como no sé cuánto dure esta bendición de vivir en el templo de la temperatura ideal, estoy acumulando calor por si en los próximos inviernos me falta. Tanto fanatismo me costó medio bigote del lado izquierdo, pero hasta ahora no he sentido olor a chamuscado aunque mi cola ha estado en peligro bastante seguido.

miércoles, 28 de abril de 2010

Mataron a Merlín

Merlín, que después fue Micifuz, y luego Chifuz, más tarde Chifuchi y terminó siendo Chefoche... se fue el lunes.
Lo encontró una vecina de sus papis, sin poder caminar. Tenía sangre en la boca.

Lo llevaron corriendo con su veterinario: Abe (de Abelardo). Él les dijo que tal vez comió veneno y lo atropellaron.

Yo seguí mi vida normal ayer, esperando que Chefoche se recuperara, pero me enteré que se murió. Y a uno le da penita, pero al final "fue un accidente", piensa. A mí me podría haber pasado cuando crucé la calle al mes y medio o cuando me caí del balcón.
Pero mientras pensaba eso, supe que los huesitos quebrados de Chefoche no quedaron así por un conductor que no lo vio, sino que lo apalearon. Alguien se ensañó con él hasta matarlo, sólo que lo dejó vivo y sufriendo. O él se dio fuerzas para desplazarse un poco y poder despedirse.

La mami aún no consigue explicarme para qué nos domesticaron si ahora no podemos andar libres entre ustedes.

martes, 5 de enero de 2010

¿Navidad? Naaaa....


No la entiendo nada. Llenaron mi casa de monitos blancos hechos "como" de nieve, pero que si fueran de nieve real, estarían hechos agua. Y de renos, que son unos animalitos como perros, pero con un par de orejas extras... o algo así. Desde las toallas de mano hasta los saleros tienen dibujos de animales con ropa, está lleno de calcetines de lana con dulces colgando en la pared y hay un árbol "mal" ubicado en la sala grande (además, los juguetitos que le cuelgan no se pueden sacar) (ya probé).

Aparte, se rumorea que existe un tal Viejo Pascuero que nadie conoce porque es tan rápido que no lo alcanzan a ver, y que por alguna razón les trae regalos a los niños (pero no a los adultos ni a las mascotas, lo cual me pareció de pésimo gusto). Yo digo que le dejen caer una toalla cuando esté desprevenido, como hace la mami cuando tiene que inmovilizarme para hacerme la manicure. Pero tal parece que tampoco se puede hacer eso, porque se quedan sin regalos los niños y existe peligro de motín.

Además de todo ese decorado estilo invernal en pleno verano, pusieron un pebrese. No, un sepebre. Nop, pe-se-bre. Y en el pesebre hay una historia de un bebé con sus papás, tres magos, un burro, un señor con una ovejita en brazos, que no sé cómo encaja con el hombre que se cocina con el traje rojo repartiendo regalos. Parece que ese bebé está de cumpleaños, pero no sé si es el Viejo Pascuero el que le hace la fiesta, o la Mary Crismas.

Con la misma excusa de la Navidad, en casa se la llevaron tomando café con leche y agua ardiente, comiendo galletas de miel y armando fiestas el mes entero, todo esto con ese aire europeo del otro hemisferio, que apenas se puede soportar con los treintaitantos grados celsius de por aquí.

Y para variar, la mami quiso tomar fotos ad hoc... pero qué lata... yo me aburro.
De todos modos... ok, ok, Feliz Navidad!